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sábado, 3 de octubre de 2009

Hablamos


Anoche lo llamé pero el móvil estaba desconectado, sin ninguna esperanza dejé un mensaje: "Llámame es importante para mi". Tengo problemas, soy indecisa y siempre es bueno la opinion de un buen amigo.


Me olvido de que anoche lo llamé, no quiero hacerme daño pensando que no me devolverá la llamada, el día comienza y mi objetivo principal era la búsqueda de un cargador de batería de uno de los portátiles que el gatito se ha cargado con los dientes. No pienso, solamente estoy esperando encontrar el cargador. Me muevo por un centro comercial sola, lleno de gentes, hace calor, estoy enfadada porque no me he ido a la playa, voy pensando en mis cosas y chocando con todo el mundo, suena mi móvil...¿Cómo estás? Me alegro mucho de oirte. Me pongo nerviosa, aun no salgo del asombro de pensar que me está llamando, que aún le importo y que se acuerda de nuestra pasión...no sé qué decir.



Me deja hablar y contarle mi problema, me ciño únicamente a este tema, una vez que lo finalizamos y me da su opinión le doy las gracias pero no me deja despedirme, me cuenta que no le gusta vivir en pareja, que me echa de menos, que se equivocó...no la quiere, asfixia su libertad, esa misma que tenía cuando estábamos juntos. No sé si me ha propuesto vernos un fin de semanas, soy tan desastre que no pillo las indirectas y no arriesgo a proponerle vernos en terreno seguro, lejos de nuestras tierras. Sin arriesgar no se triunfa.



Ahora reflexiono y analizo la conversación, creo que yo también le echo de menos...Quiero verlo otra vez, pero no voy a ser quien se lo diga, soy clásica para estos temas.¿Me volverá a llamar?

sábado, 14 de marzo de 2009

Cerrando círculos


CERRANDO CIRCULOS


Siempre es preciso saber cuándo se acaba una etapa de la vida. Si insistes en permanecer en ella más allá del tiempo necesario, pierdes la alegría y el sentido del resto. Cerrando círculos, o cerrando puertas o cerrando capítulos. Lo importante es poder cerrarlos y dejar ir momentos de la vida que se van terminando.

¿Terminó tu trabajo?
¿Se acabó tu relación?
¿Ya no vives más en esa casa?
¿Debes irte de viaje?...

Puedes pasarte mucho tiempo de tu presente "revolcándote" en los porqués, en repetir el cassette y tratar de entender por qué sucedió tal o cual cosa.

El desgaste va a ser infinito, porque en la vida, tú, yo, tu amigo, tus hijos, tus hermanos, todos estamos encaminados hacia ir cerrando capítulos, ir dando vuelta a la hoja, a terminar con etapas, o con momentos de la vida y a seguir adelante.

No podemos estar en el presente añorando el pasado. Ni siquiera preguntándonos porqué. Lo que sucedió, sucedió, y hay que soltarlo, hay que desprenderse. No podemos ser niños eternos, ni adolescentes tardíos, ni empleados de empresas que ya no existen, ni tener vínculos con quien no quiere estar vinculado a nosotros.

¡Los hechos pasan y hay que dejarlos ir!
Por eso, a veces es tan importante destruir recuerdos, regalar presentes, cambiar de casa, romper papeles, tirar documentos, y vender o regalar libros.

Los cambios externos pueden simbolizar procesos interiores de superación. Dejar ir, soltar, desprenderse. En la vida nadie juega con las cartas marcadas, y hay que aprender a perder y a ganar. Hay que dejar ir, hay que dar vuelta a la hoja, hay que vivir sólo lo que tenemos en el presente.

El pasado ya pasó. No esperes que te lo devuelvan, no esperes que te reconozcan, no esperes que alguna vez se den cuenta de quién eres tú. Suelta el resentimiento. El repetir "tu película personal" para darle y darle al asunto, lo único que consigues es dañarte mentalmente, envenenarte, y amargarte.

La vida está para adelante, nunca para atrás. Si andas por la vida dejando "puertas abiertas", por si acaso, nunca podrás desprenderte ni vivir lo de hoy con satisfacción. ¿Noviazgos o amistades que no dejas ir?, ¿Posibilidades de regresar? (¿a qué?), ¿Necesidad de aclaraciones?, ¿Palabras que no se dijeron?, ¿Silencios que lo invadieron?

Si puedes enfrentarlos ya y ahora, hazlo, si no, déjalos ir, cierra capítulos. Dite a ti mismo que no, que no vuelven. Pero no por orgullo ni soberbia, sino, porque tú ya no encajas allí en ese lugar, en ese corazón, en esa habitación, en esa casa, en esa oficina, en ese oficio.

Tú ya no eres el mismo que fuiste hace dos días, hace tres meses, hace un año. Por lo tanto, no hay nada a qué volver. Cierra la puerta, da vuelta a la hoja, cierra el círculo. Ni tú serás el mismo, ni el entorno al que regresas será igual, porque en la vida nada se queda quieto, nada es estático. Por salud mental, por amor ti mismo, desprende lo que ya no está en tu vida.

Recuerda que nada ni nadie es indispensable. Ni una persona, ni un lugar, ni un trabajo. Nada es vital para vivir porque cuando tú viniste a este mundo, llegaste solo.

Es un proceso de aprender a desprenderse y, humanamente se puede lograr, porque recuerda nada ni nadie nos es indispensable. Sólo es costumbre, apego, necesidad. Pero cierra, clausura, limpia, tira, oxigena, despréndete, sacúdete, suéltate.

Hay muchas palabras que significan salud mental y cualquiera que escojas te ayudará a seguir adelante con tranquilidad.

¡Esa es la vida!
Paulo Coelho