miércoles, 30 de diciembre de 2009

Dilema

Entrar en el juego de las prisas, de vivir la vida con objetivos concretos, sin tiempo para nada, aquí te cojo aquí te mato o seguir esperando la llegada de otra media naranja sin entrar en ese juego del sexo directo y puntual sin amor?
¿Buscar? ¿Buscar qué?, es una búsqueda que no encuentra nada, este material no se busca, el te encuentra...
¿Cambiar de estrategia?
Este hombre, otros hombres, todos los hombres ¿Qué buscan? ¿Todos lo mismo? ¿Decepcionada?
¿Quien cubre este vacío ante la frialdad de la situación?
Hoy te acoso con llamadas y mensajes, mañana ya no interesas.
¿Seguir con la vida plana o incluir emociones aunque sean negativas?
En principio, me encierro otra vez en mi caparazón, vuelvo a la clausura, a la vida monacal hasta nueva orden.
¿Experiencias negativas? No, gracias.

*Cita de "El Almanaque"

DECEPCIÓN

"Me has decepcionado", "me siento decepcionado", esto es decepcionante", son las expresiones en que solemos usar este lexema tan culto, tan elegante, que apenas se entiende, o no se entiende como debiera. Y solemos añadir algo así como: "Has frustrado las esperanzas que tenía puestas en ti". En efecto, al usar el verbo decepcionar solemos cargar el peso de la culpa en el decepcionado, no en el decepcionador. Pero si hay un decepcionado, tiene que haber un decepcionador. Si hablásemos en lenguaje transparente, hablaríamos de engañar, que se entiende más claro; aunque probablemente volveríamos a suavizar la expresión diciendo "me siento engañado" en vez de "me has engañado"; en efecto, usamos el término decepción cuando se trata de expectativas, de promesas insinuadas, no de promesas hechas.

Decipio, decipere, deceptum es el verbo latino a partir del cual hemos formado primero el sustantivo decepción, y derivándolo de él, el verbo decepcionar, que lógicamente toma su significado de la palabra decepción, no de decipere. Plauto lo usa con el valor de sorprender, coger de improviso; Cicerón, con el de engañar, burlar, embaucar. Decipere exspectationes (Cic.) es dar plantón, hacer esperar inútilmente, engañar la espera (no las expectativas); decipere custodiam es burlar la vigilancia, es decir engañar a los vigilantes. Ovidio y Horacio lo usan ya con el valor de decepcionar, frustrar, etc. Pero la estructura formal del verbo es aún más dura, porque en rigor el prefijo de (con valor de extracción, separación) más el verbo capio, capere, captum (coger, arrebatar, capturar, apoderarse de algo...), nos da algo así como robar, usurpar, etc. Y curiosamente el sustantivo decepción no existe en latín clásico. Justo empieza a aparecer con san Agustín, cuando se derrumba el imperio. Respecto a nuestra traducción engañar, es una auténtica joya que no tiene desperdicio; me ocuparé pronto de ella. Adelanto que viene de gannire, palabra de origen onomatopeico que significa en principio gruñir; de ahí en-gañar, origen no sólo del engaño, sino posiblemente también del lenguaje y de su carácter engañoso.

Mariano Arnal

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3 comentarios:

Chesana dijo...

Feliz Año, y que el 2010 cumpla con lo que sueñes. Lo mejor para tí y los tuyos.

Abrazo.

Margot dijo...

Ni plantearselo, tenemos un proyecto final de carrera... o, carrerilla, quien sabe... denominación: ser felices, sin importar el como.

Un Feliz año nuevo, lleno de ilusiones renovadas.

Muchos besos.

Anónimo dijo...

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